La descarga me convulsiona todo el cuerpo, recorriendo mi corazón hasta el más pequeño de mis poros. Sin embargo no muero.
La descarga se repite. Siento más vida dentro de mi.
Una tercera descarga fulmina mi cuerpo. Abro los ojos.
No estoy en la sala de ejecuciones. Ni siquiera estoy en una sala. Sólo veo el azul del cielo. Puedo notar la arena tras mi cabeza. Poco a poco los murmullos indescrifrables que penetran mis oídos se vuelven claros: "Vamos, ¡vive! ¡¡Vive!!" Dos médicos me aprisionan el pecho una y otra vez. Intentan salvarme la vida. Estoy en el desierto. De nuevo en el desierto.
Entonces lo comprendo todo. Nunca abandoné este desierto. Sólo me desmayé y empecé a soñar. Soñé con la vida que no estoy dispuesto a dejar, porque todavía no estoy preparado para abandonarla.
La reanimación por sistema de electrocución sistemática es un éxito. Recupero el aliento, incluso la consciencia. Los médicos me inmovilizan en una camilla y me transportan a un aeromódulo de urgencias médicas. Ahora sí lo sé con seguridad: viviré.
Y hasta aquí llega mi relato. Hasta el momento de mi ejecución. El momento en el que todo acabará irremediablemente para mi.
He escapado muchas veces de la muerte, pero ni siquiera aquellas veces estaba sumergido en situaciones tan definitivas como esta. Estoy inmovilizado, vigilado por decenas de soldados Iberma. Me han escupido y apaleado, apenas puedo mover los músculos de la cara.
La cuenta atrás ha comenzado: "5", "4", siento que mi vida ha servido para algo, "3", "2", pronto una fuerte electrocución cortará mi flujo de vida; mi final, "1", "0".
Llegó la hora. Era el momento del descanso. Aproveché la tormenta y sus previsibles apagones de luz cada noche para saltar la tapia del patio. Salir del recinto fue lo facil, escapar no lo sería tanto.
Corrí como un poseso. No corría así desde hacía muchos ciclos Kurf: en mis últimos tiempos en la tierra me estaba muriendo por el calor. Mi corazón palpitaba como un viejo motor de fusión.
En breves segundos escuché el zumbido de una aeropatrulla de soldados Iberma. Poco había que hacer cuando un vehículo así te perseguía. Pese a ello, seguí corriendo. Si me adentraba en el bosque, esas motos no podrían darme caza con tanta facilidad.
El corazón se me salía por la boca y no sé de dónde conseguía aliento para seguir corriendo. Sentía cómo el zumbido y aquel soldado se aproximaban a mi espalda. Sólo unas zancadas más y me ocultaría en el bosque.
Pero mi huida terminó en desgracia. Una red me cubrió por completo e hizo tropezar a mis debilitados tobillos. Los soldados de Iberma me inyectaron un sedante para que evitar que reanudara la huida.
Es tiempo para la actualidad. Como ya es costumbre ultimamente, los medios se están plagando de contenidos de ciencia ficción en lo que algunos llaman una nueva época dorada para el género. Algunos productos son destacables, otros desechables. Resumiremos lo más recomendable del momento.
CINE:
Estreno de "Sunshine", del cada vez menos polémico Danny Boyle.
SINOPSIS: En un plazo de cinco
años, el Sol se apagará, y toda la raza humana se extinguirá con él. La última esperanza de los hombres es un cohete espacial con una tripulación formada por ocho hombres y una mujer, que intentarán llevar un aparato para insuflar nueva vida a la estrella, para que ésta vuelva a brillar y salve de la destrucción al planeta...
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"Como una estrella que se colapsa, 'Sunshine' inicialmente explosiona
llena de brillo pero finalmente implosiona en un dramático agujero
negro. (...) Al igual que las otras colaboraciones de Boyle con su
guionista Garland ("The Beach," "28 Days Later") es, en resumen, una
odisea a un territorio sin ideas que acaba confiando en sus efectos
especiales." (Derek Elley: Variety)
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"Un elegante, sofisticado y casi coreográfico espectáculo visual donde las formas de la ciencia ficción 'hard' lidian con una sensible exploración de las inquietudes humanistas del género."
(Jordi Costa: Diario El País)
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"Logra asomarnos al infinito vértigo interestelar (...) espléndida nave espacial y formidable reparto (...)"
(Federico Marín Bellón: Diario ABC)
TELEVISIÓN:
La veterana serie "Stargate SG-1" llega a su final con la emisión de su último episodio "Unending". La exclusiva será para el canal SkyOne inglés, después de que en EEUU el canal Sci-Fi retrasara el regreso de la serie hasta abril.
Con este episodio, el número 214, "Stargate" finaliza con la friolera de 10 años en la pequeña pantalla y una genial noticia para los fans: el próximo rodaje de dos largometrajes (dirigidos directamente a la venta en DVD) que rematarán la serie con broche de oro.
Querían que hablase y no pararían hasta conseguirlo. Sólo existía un pequeño problema: yo no era la persona a la que buscaban. Ni siquiera buscaban a una persona, sino a un largarto contrabandista llamado Folduur Dhïsram. No distinguirían ese detalle ni aunque lo tuvieran metido dentro de sus asquerosas narices.
No podría durar mucho tiempo así. Cada vez se me distanciaban más las raciones, como castigo, y mi estado ultimamente no era precisamente boyante. Sólo tenía una posibilidad de salir de esta equivocación estupida: huir.
Hace cuatro días yo mismo me daba por muerto. Ahora me negaba a aceptar esa opción. Algo, quizá el destino o quiza yo mismo, me había hecho superar las peores dificultades. A estas alturas no iba a dejar que cuatro mohosas paredes acabasen conmigo.
Sería esa misma noche, en el cambio de guardia. Llevaba planeándolo desde el primer minuto de soledad en aquella celda. No podía fallar ningún detalle.
Las horas se agotaban en aquel reducido habitáculo espacial. Me serví un apañado festín, el último. Incluso bebí ron de la luna de Häntak. Me merecía una gran cena de despedida, despedida de mi mismo, y la nave de carga conservaba aquellas últimas provisiones. El mantenimiento de vida se consumía y cada vez sentía más opresiva la asfixiante sensación de la falta de aire que respirar. Entonces, algo colisionó contra el casco de la nave.
Entreabrí los ojos tras el impacto y noté como las compuertas de mi nave eran forzadas. Tras algunos chirridos metálicos, finalmente cayeron. Eran los malditos soldados de la galaxia Iberma. "Reyes de la seguridad espacial", así se hacían llamar. Corruptos, interesados, manejados por un ente despótico, el ilegítimo Rey Lantäsh.
Fui hecho prisionero y encarcelado. Todo lo que pudiera decir sólo empeoraba mi situación: más castigos, más torturas. Al menos me alimentaban y recuperé mi moribunda vitalidad. Pero, aún así, ¿qué más podría salirme mal?
Pequeño inciso en nuestra historia para rescatar algunas portadas clásicas del comic de ciencia ficción. A través del Slide Show y de estos tres videos de YouTube podreis disfrutar de todo un legado de las artes plásticas para los mundos de la ciencia ficción.
El piloto había fallecido en el choque. El panel de mandos del aerovehículo chispeaba, pero todavía respondía. Retiré el cadáver y lo saqué al desierto.
La nave despegó sin problemas, el choque contra la duna había amortiguado el impacto y reducido los daños. Salí de la atmósfera mientras el cielo azul tornaba a negro espacial. Los mandos estaban muy duros. Yo nunca había conducido este modelo de carga. La intuición fue vital.
Dos horas después del comienzo de la travesía, el motor empezó a fallar. El combustible tampoco era abundante. La inercia me llevaba hacia un destino desconocido. Quizá este sí fuera mi lugar para morir.