Huida
Querían que hablase y no pararían hasta conseguirlo. Sólo existía un pequeño problema: yo no era la persona a la que buscaban. Ni siquiera buscaban a una persona, sino a un largarto contrabandista llamado Folduur Dhïsram. No distinguirían ese detalle ni aunque lo tuvieran metido dentro de sus asquerosas narices.
No podría durar mucho tiempo así. Cada vez se me distanciaban más las raciones, como castigo, y mi estado ultimamente no era precisamente boyante. Sólo tenía una posibilidad de salir de esta equivocación estupida: huir.
Hace cuatro días yo mismo me daba por muerto. Ahora me negaba a aceptar esa opción. Algo, quizá el destino o quiza yo mismo, me había hecho superar las peores dificultades. A estas alturas no iba a dejar que cuatro mohosas paredes acabasen conmigo.
Sería esa misma noche, en el cambio de guardia. Llevaba planeándolo desde el primer minuto de soledad en aquella celda. No podía fallar ningún detalle.

Jon Mikel
