Renacido
La descarga me convulsiona todo el cuerpo, recorriendo mi corazón hasta el más pequeño de mis poros. Sin embargo no muero.
La descarga se repite. Siento más vida dentro de mi.
Una tercera descarga fulmina mi cuerpo. Abro los ojos.
No estoy en la sala de ejecuciones. Ni siquiera estoy en una sala. Sólo veo el azul del cielo. Puedo notar la arena tras mi cabeza. Poco a poco los murmullos indescrifrables que penetran mis oídos se vuelven claros: "Vamos, ¡vive! ¡¡Vive!!" Dos médicos me aprisionan el pecho una y otra vez. Intentan salvarme la vida. Estoy en el desierto. De nuevo en el desierto.
Entonces lo comprendo todo. Nunca abandoné este desierto. Sólo me desmayé y empecé a soñar. Soñé con la vida que no estoy dispuesto a dejar, porque todavía no estoy preparado para abandonarla.
La reanimación por sistema de electrocución sistemática es un éxito. Recupero el aliento, incluso la consciencia. Los médicos me inmovilizan en una camilla y me transportan a un aeromódulo de urgencias médicas. Ahora sí lo sé con seguridad: viviré.
FIN

Jon Mikel
